Doctrinas indómitas del nauseabundo mar de mierda,
separadas, eso sí, por estamentos muy remarcados, marcados por un señor llamado
Ley.
-Hola muy buenas señor Ley, ¿qué tal está? Le
pregunto.
-Muy bien X, aquí implantando justicia por
doquier.
-Anda tú que guay, ¿y cómo es eso?
-Pues mira amigo, es muy sencillo, yo
dictamino el significado de justicia, haciendo así que lo justo sea lo que yo
digo.
-¿Y si por algún extraño motivo veo injusto
lo justo?
-Sinceramente señor X, me suda la polla tu opinión.
Soy el señor Ley y como tal merezco obediencia. Cualquier atentado contra mi
criterio merece castigo.
-Pero yo no veo justo su criterio señor Ley, ¿qué
debo de hacer pues?
-Callarse y desinteresarse sobre la justicia.
-Pero señor Ley…
-Cállese
-Pero…
-¡Cállese he dicho!
-No me gusta su significado de justicia.
-¡Señor perrito detenga a este criminal!
-¡Guau Guaaaau!
Y así fue como señor X acabo en la cárcel por
expresarse. Bienvenidos a España señores.
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