miércoles, 29 de abril de 2015

La extravagancia de vago del vagón 123

La extravagancia de vago del vagón 123 al mostrar el descontento con el paisaje observado a través de una persiana negro azabache.
La extravagancia de vago del vagón 123 al escupir a la señora con poca ropa que tiene enfrente.
La extravagancia de vago del vagón 123 al matar al mosquito que le pica en vez de dialogar con él.
La extravagancia de vago del vagón 123 al mirar con repugnancia al blanco pintado con pintura negra.
La extravagancia de vago del vagón 123 al disfrazarse de juez.
La extravagancia de vago del vagón 123 al divulgar con convicción que lo frio está caliente.
La extravagancia del vago del vagón 123 al preocuparse por el perro que no tiene.
La extravagancia del vago del vagón 123 al quitarse la costra de la herida para luego decir que le duele.
La extravagancia del vago del vagón 123 al salir del tren disparándose en la cabeza.

lunes, 6 de abril de 2015

Vida.

Mi alma asimétrica busca donde encajar,
perdida y obsoleta,
buscando silencio hundida en lo más profundo,
escondiéndose de lo que suelen llamar mundo,
¿Timidez o supervivencia?
Se pregunta ella tan sola como confusa,
pero en el oscuro y turbulento mar de Nada, no logra hallar respuesta.
Ella, tan enfadada como descompuesta,
decide alzarse hasta el cielo.
Durante el camino ella se fue desvaneciendo,
con ella, el cuerpo etéreo que le seguía.

Máscaras y Fantasmas.

¿Enfadado conmigo o con el fantasma que hace huir a mi felicidad?
Al acabar de preguntármelo,
puse cara de enfadado,
intento desesperado de asustar al fantasma aterrador,
no lo conseguí.
Otra pregunta vino a mí.
¿Es un fantasma?
¿O más bien es la felicidad con una máscara que hace huir al fantasma el cual lleva puesto una máscara de felicidad?

miércoles, 1 de abril de 2015

Señor Ley, el gran amigo de la justicia.

Doctrinas indómitas del nauseabundo mar de mierda, separadas, eso sí, por estamentos muy remarcados, marcados por un señor llamado Ley.
-Hola muy buenas señor Ley, ¿qué tal está? Le pregunto.
-Muy bien X, aquí implantando justicia por doquier.
-Anda tú que guay, ¿y cómo es eso?
-Pues mira amigo, es muy sencillo, yo dictamino el significado de justicia, haciendo así que lo justo sea lo que yo digo.
-¿Y si por algún extraño motivo veo injusto lo justo?
-Sinceramente señor X, me suda la polla tu opinión. Soy el señor Ley y como tal merezco obediencia. Cualquier atentado contra mi criterio merece castigo.
-Pero yo no veo justo su criterio señor Ley, ¿qué debo de hacer pues?
-Callarse y desinteresarse sobre la justicia.
-Pero señor Ley…
-Cállese
-Pero…
-¡Cállese he dicho!
-No me gusta su significado de justicia.
-¡Señor perrito detenga a este criminal!
-¡Guau Guaaaau!


Y así fue como señor X acabo en la cárcel por expresarse. Bienvenidos a España señores.